sábado, 9 de junio de 2012

TERAPIA FILOSÓFICA
Asesoría, consejería, consultoría filosófica o counseling filosófico son diferentes formas de nombrar a una nueva psicoterapia de corte filosófico que tuvo sus inicios en los años 80 del siglo XX con el filósofo alemán Gerd Achenbach. Éste da inicio "oficial" a este nueva vertiente de la filosofía aplicada a la vida cotidiana, que no es más que una restitución a su más antiguo origen. Por su parte, el canadiense Lou Marinoff dará un enorme impulso a la difusión de esta disciplina con su best-seller "Más Platón y Menos Prozac" (1999).

Se trata de una logoterapia (la búsqueda del sentido a través del diálogo) que ayuda a la persona (que no se conforma con vivir sometida al dictado de la costumbre, de las convenciones sociales y de las creencias vigentes), a elegir sus objetivos y examinar sus experiencias. Así extraerá de ellas sus propias verdades y reorientarà su existencia hacia la autenticidad personal, la libertad emocional y al lograr hacerse con su propia vida.

La diferencia con la psicoterapia es que el asesor filosófico trata con personas "corrientes", que por su forma de pensar y concebir el mundo no son felices o no están satisfechas con sus vidas. Cuando se da un desequilibrio grave, un trastorno mental o una patología, el asesor filosófico deriva a esa persona a un psicólogo clínico o un psiquiatra. El terapeuta filosófico se refiere a sus clientes como consultantes no como pacientes, pues no trabaja con “enfermos” y no indaga en el pasado doloroso u oscuro del individuo. El asesor filosófico parte del supuesto de que muchas inquietudes o conflictos cotidianos que nos aquejan no tienen que ver con disfunciones psíquicas (aunque puedan dar lugar a ciertos síntomas psicológicos: desgana, desmotivación, agresividad, miedo, patrones conductuales o emocionales compulsivos e inadecuados, etc.), sino que tienen una raíz filosófica: están asociadas a nuestra concepción básica del mundo y de nosotros mismos, y sobre la felicidad, el deber, el amor, etc. Para afrontar estos retos, por tanto, hay que hacer filosofía (la nuestra propia, la de cada uno), ayudados por un filósofo profesional que nos guíe en esta apasionante tarea.

El filósofo terapeuta no ofrece soluciones, ya que el fin del diálogo filosófico no es dar el remedio que elimine un problema o dar la solución a cómo debemos actuar en una situación determinada, sino el descubrimiento de la verdad propia, y este descubrimiento es un trabajo estrictamente personal. El asesor filosófico es como un padre que ayuda a su hijo a hacer los deberes, pero no se los hace, si no el niño no aprendería. El counceling filosófico sugiere que la psicoterapia y la terapia tradicional hablada tienen sus limitaciones y utiliza la filosofía como un método para afrontar la vida, ya sea un problema específico o una crisis espiritual. El mensaje final reside en la necesidad de llegar a una filosofía propia, porque una vida sin sentido no merece la pena o es mucho más dura de llevar. Para ello, el filósofo cuenta con una amplitud de miras y profundidad de conocimiento con los que hará ver al consultante: sus potencialidades infinitas; descubrir qué es la felicidad para él y no la que nos dicta el sistema, que no somos quienes creemos ser sino mucho más; sentir nuestra magnificencia como seres humanos y encontrar el sentido de nuestra vida.
 
budismo.-
Toda escuela budista, el zen tiene su raíz en la India, aunque sólo en China adquiere su forma definitiva. La palabra zen es la lectura en japonés del carácter chino chán (禪), que a su vez es una transcripción del término sánscrito ध्यान dhyāna, traducido normalmente como "meditación". La influencia de esta escuela llegó hasta Corea, en donde se llama son, y también hasta Vietnam, en donde se conoce como thiền. Nótese que los nombres antes mencionados (a excepción del sánscrito) son distintas pronunciaciones del mismo ideograma chino.
En los sutras del budismo mahayana se recomienda el cultivo del dhyana como la vía preferente para conseguir el nirvana. En su versión india, se observaba una progresión en distintos estados de la meditación o jhanas que se suceden en un cultivo gradual. El Chan chino le aporta como novedad la idea de un acceso directo y espontáneo al estado último y superior de todos ellos - aquel que precede inmediatamente a la experiencia del nirvana - sin necesidad de experimentar los anteriores, mediante vías de acceso espontáneas. El Chan es por antonomasia la tradición budista de la intuición y la espontaneidad.
PELICULA LA VIDA DE BUDA

meditacion

MEDITACION ZEN
  El Zen es un modo de budismo absolutamente sorprendente, desde sus orígenes cuando Buda levanta una flor y un monje sonríe, el monje sonriente comprende lo que no podrá nunca uno que medita durante horas sentado, endurecido puliendo un ladrillo que no se transformará nunca en espejo.
La mente es un recipiente inmenso, contiene la mayor cantidad de materia organizada e interconectada que existe en el universo.
La pequeña mente es la que se encuentra agitada por todo lo externo, la gran mente es aquella que se reconoce a si misma libre de agitaciones y perturbaciones, si la dejamos reposar la calma aparece.
La pequeña mente aparece sola, se agita sola, es una autofunción que no necesita voluntad alguna, todo la activa y la reclama, todos los estímulos la cautivan. La gran mente es todo en si misma es una unidad completa, libre e integradora.
Se puede vivir con la pequeña mente o con la gran mente, que interesante, la vida será de una forma ú otra. La pequeña mente tiene las características del mono loco y del agua turbia, la gran mente es el agua pura de manantial que deja ver el fondo como el cristal, es la mente del Hombre que no se deja atrapar en todo aquello que sabe que no vale nada, no pierde el tiempo en tonterías que no sirven más que para complicarse la vida propia y la de los demás , es la del hombre que hace lo que debe, vivir con honra y con honor propios, sin orgullo pero con pasión.
Ambas mentes son la misma como un ejército es uno, pero el soldado obedece al general y no al revés, el problema de la mente aparece cuando cada pequeño yo quiere ser la gran mente, el orden es necesario, la comprensión de que existen niveles de conciencia permite comprender que lo más bajo debe subordinarse a lo más alto, que la libertad es hacer lo correcto atendiendo a la conciencia, que una mente así no es una mente limitada, sino una mente amplificada.
Comprender es necesario antes de hacer, lo que impide la comprensión es la pequeña mente que se resiste a abandonar lo que conoce aunque solo conozca el sufrimiento.




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