sábado, 9 de junio de 2012

TERAPIA MATRIMONIAL.- Existen diversos desafíos hoy en día al momento de constituirse y mantenerse como pareja. Algunos de ellos pueden producir diversos conflictos de no tener las herramientas para enfrentarlos del mejor modo, como lo son el distanciamiento emocional producto del exceso de trabajo; la infidelidad y/o los celos intensos; las dificultades de relación con los suegros; la dependencia afectiva; el poco espacio que se puede ir dejando al ser pareja por dedicarse a la paternidad; disfunciones sexuales; entre otros. La terapia de pareja se constituye como un espacio privilegiado donde poder trabajar las dificultades que han surgido, reparar el dolor causado por ellas, potenciando los aspectos sanos de la relación, modificando las dinámicas dañinas y aprendiendo nuevas estrategias y herramientas para que puedan volver a disfrutar y seguir creciendo en su relación de pareja. Existen algunos casos en que la terapia de pareja puede ayudar a sus miembros a sobrellevar mejor una separación, si es la decisión que toman. En este sentido, se les orientará y entregará herramientas para llegar a diversos acuerdos concretos, sin vivenciarlos tan conflictivamente, además de transmitir esto a sus hijos, si es que hubiesen, para que ellos puedan vivenciar esta experiencia del mejor modo posible. Por otra parte, la terapia parental se lleva a cabo cuando la pareja viene a terapia para abordar temáticas que tienen relación con su paternidad. En este espacio se detectan cuáles son las principales dificultades que han vivenciado en su rol de padres (vinculares, de crianza, etc.) y se buscan alternativas que puedan aportarles en este camino.



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